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Conservando la Amazonía: nuevas oportunidades para las mujeres Waorani
Los Waorani de Ecuador se encuentran en una encrucijada. Con una población de aproximadamente 3.000 personas, este pueblo indígena lleva siglos defendiendo la Amazonía, protegiendo los bosques, la fauna y los conocimientos ancestrales frente al mundo exterior.
Sin embargo, con la llegada de misioneros y empresas petroleras en los últimos 70 años, muchas comunidades waorani pasaron de una forma de vida nómada a asentamientos permanentes. Y, con ello, muchas de sus formas tradicionales de subsistencia dejaron de ser suficientes.
Hoy, este pueblo lucha por sostener a sus familias sin sacrificar la cultura y la selva que han protegido durante generaciones.
“Para nosotros es importante que nuestros hijos aprendan nuestra lengua y que se mantengan nuestras tradiciones y el conocimiento del bosque”, explica Gladis Simbaña, socia de la AMWAE, y representante del bioemprendimiento de cosméticos de la comunidad Daipare. “Y, a la vez, también queremos que tengan oportunidades para estudiar y mejorar su calidad de vida”.
Mientras algunas familias han encontrado una fuente de ingresos en la venta de artesanías, otras han encontrado empleo en las empresas petroleras. Otras dependen de actividades extractivas, como la tala de árboles, la expansión agrícola, la caza o la extracción de recursos naturales.
Aunque las actividades extractivas pueden generar ingresos inmediatos, también ponen en riesgo el territorio que sus antepasados protegieron durante siglos.
Bioemprendimientos para un futuro sostenible
CODESPA quiere ofrecer a estas comunidades, especialmente a las mujeres Waorani, una alternativa sostenible de generación de ingresos.
Desde enero de 2025, con el apoyo de la Fundación Nando y Elsa Peretti, Delegación de Catalunya, CODESPA trabaja en siete comunidades waorani de las provincias de Pastaza y Orellana para fortalecer la producción y comercialización de artesanías elaboradas por sus mujeres. El proyecto, Recuperación económica y medios de vida sostenibles para las mujeres waorani y sus familias en la Amazonía ecuatoriana, busca proteger la Amazonía al mismo tiempo que crea nuevas oportunidades para las comunidades que la habitan.
“Con este proyecto, tenemos otra forma de alimentar a nuestras familias”, afirma Gladis. “Gracias a las artesanías podemos obtener ingresos y aprovechar los recursos de la selva sin dañarla”.
Uno de los pilares del proyecto es el fortalecimiento de la Asociación de Mujeres Waorani de la Amazonía Ecuatoriana (AMWAE), una organización liderada por mujeres indígenas. A través del proyecto, CODESPA refuerza las capacidades de gestión financiera, comercialización y acceso a mercados de la asociación para ampliar las oportunidades económicas de las mujeres participantes.
Además, el proyecto trabaja directamente con 90 mujeres waorani para fortalecer la producción de artesanías elaboradas con chambira, una fibra natural extraída de una palmera amazónica. A través de escuelas de campo y talleres prácticos, las participantes reciben formación para mejorar la calidad de sus artesanías y aumentar sus ingresos.
“Lo que más me gusta de este proyecto es que podemos ganar dinero haciendo algo que forma parte de nuestra cultura”, explica Gladis. “Las artesanías representan lo que somos como pueblo waorani y también nos permiten compartir nuestros conocimientos y tradiciones con personas de diferentes partes de Ecuador”.
La sostenibilidad ambiental también es un componente central de la iniciativa. Las familias que participan en el proyecto firman acuerdos de conservación con la AMWAE y se comprometen a proteger los recursos naturales de sus territorios. Además, se establecen viveros comunitarios de chambira y de plantas utilizadas para tintes naturales.
Karina Bautista, ingeniera agrónoma y técnica responsable de bioemprendimientos en CODESPA Ecuador, coordina este proyecto desde la provincia de Pastaza, en la Amazonía ecuatoriana. Allí trabaja estrechamente con la AMWAE y las comunidades beneficiarias para impulsar iniciativas productivas sostenibles que fortalezcan los medios de vida locales y contribuyan a la conservación del territorio.
“Lo que estamos promoviendo es un modelo de bioeconomía”, afirma Karina. “Este proyecto demuestra que el desarrollo económico y la conservación no son objetivos opuestos. Al contrario, pueden reforzarse mutuamente”.
Para Karina, es importante recordar que la Amazonía no es solo un ecosistema que debe protegerse. También es el hogar de miles de personas cuya identidad está profundamente ligada a la selva. Por ello, sostiene, las comunidades locales deben situarse en el centro de cualquier iniciativa de conservación.
Fortaleciendo la seguridad alimentaria
La desnutrición sigue siendo un desafío importante en muchas comunidades waorani, especialmente entre los niños, las mujeres embarazadas y las personas mayores, explica Karina. Por eso, el proyecto de CODESPA complementa la generación de ingresos con acciones destinadas a mejorar la alimentación y el bienestar de las familias waorani.
Una de las actividades de la iniciativa consiste en la entrega de gallinas para la producción de huevos y carne a 70 familias de las comunidades participantes. Estas también recibirán materiales para la construcción de pequeños galpones e insumos para el alojamiento y la alimentación de las gallinas.
Karina destaca también que este componente del proyecto ha sido especialmente importante para las comunidades más aisladas. Una de ellas es Tihueno, a la que solo se puede llegar tras seis horas de viaje en canoa y tres horas de camino por la selva.
Debido a este aislamiento, el transporte de alimentos, suministros y otros bienes básicos resulta especialmente difícil. Gracias a esta iniciativa, explica, las familias cuentan ahora con una nueva fuente de proteínas y han adquirido conocimientos que les permitirán criar gallinas y mantener esta actividad a largo plazo.
Apoyo a los guardianes de la memoria waorani
La iniciativa también apoya a 55 pikenani, nombre que reciben los ancianos waorani, proporcionándoles kits de apoyo que pueden incluir artículos básicos para la salud y la higiene, alimentos no perecederos, suplementos nutricionales, y materiales para pequeñas reparaciones en el hogar.
“Hay una situación especialmente sensible con los pikenani, los abuelitos y abuelitas waorani”, explica la técnica de CODESPA. “Muchas veces las personas mayores quedaban muy aisladas en condiciones de gran vulnerabilidad”.
Pero Karina comenta que el proyecto no solo considera a los pikenani una población vulnerable. También reconoce el importante papel que desempeñan en la comunidad como “guardianes de la memoria, de la oralidad y de la cosmovisión waorani”.
A través de estas acciones, CODESPA y la AMWAE demuestran que la conservación de la Amazonía y el desarrollo económico pueden avanzar de la mano. Gladis afirma que, gracias al proyecto, su comunidad se siente más segura y acompañada.
“Para mí, lo más importante es que estamos aprendiendo, que podemos mejorar la vida de nuestras familias, cuidar de nuestros mayores y crear nuevas oportunidades sin dejar de proteger la selva, que es nuestro hogar”.





