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Un futuro más próspero para pequeños productores de algas en Filipinas.

Las aguas que rodean la isla filipina de Mindanao pasan del turquesa al azul profundo. Pero en algunas zonas costeras, el mar está salpicado de franjas verdes. Estas franjas están formadas por cuerdas tendidas bajo la superficie del agua, donde crecen las algas marinas. Esta imagen es habitual en la región y representa una importante fuente de ingresos para miles de familias.

El cultivo de algas marinas lleva casi tres décadas formando parte de la economía local. Sin embargo, muchos productores se enfrentan a una baja productividad, dificultades para acceder a insumos y financiación, y una conexión limitada con mercados más rentables.

Maximo Caudillo, productor de algas y vicepresidente de la Manjagao Farmers and Fisherfolk Livelihood Association en Surigao City, conoce bien estos desafíos. Comenzó a cultivar algas en 2011, cuando encontrar compradores para su producción era una tarea difícil.
“Aunque nuestra producción era alta, el problema era que no teníamos compradores”, recuerda. “Dejamos de producir porque era un desperdicio de esfuerzo y no obteníamos ningún beneficio”.

La experiencia de Caudillo refleja la realidad de muchas comunidades costeras de la región. La pobreza sigue siendo elevada en varias zonas de Surigao del Sur y Surigao del Norte, donde la mayoría de las familias viven en áreas rurales y dependen de la pesca y la agricultura para subsistir.

Como resultado, muchas continúan atrapadas en medios de vida de subsistencia con pocas oportunidades para aumentar sus ingresos y mejorar sus condiciones de vida. Además, gran parte de los beneficios generados por el cultivo de algas se concentra en los compradores y procesadores, mientras que los productores reciben una proporción mucho menor.

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Cómo las algas generan nuevas oportunidades en Filipinas

Para hacer frente a estos desafíos, CODESPA está implementando un proyecto que busca que los beneficios generados por el cultivo de algas lleguen en mayor medida a las familias que las producen. Apoyado por Bayer Foundation, el proyecto apoya a 1.400 pequeños productores de Surigao del Sur y Surigao del Norte para aumentar sus ingresos y crear nuevas oportunidades económicas.

La iniciativa fortalece y amplía la cooperativa HISFA-CO (Hinatuan Seaweed Farmers and Fishermen Cooperative) y apoya a nuevas comunidades productoras mediante formación y asistencia técnica. Al mismo tiempo, promueve la organización colectiva de los agricultores y su conexión con mercados más rentables.

Gracias a este apoyo, productores como Máximo Caudillo cuentan ahora con compradores estables para su producción. “Este proyecto ha sido de gran ayuda porque nuestros ingresos están ahora garantizados, ya que tenemos un comprador para nuestras algas”, afirma.

“Este proyecto ha demostrado que cuando las comunidades costeras reciben el conocimiento, la organización y las oportunidades de mercado adecuadas, pueden transformar sus medios de vida”, explica Gemma Castillo-Goliat, Directora Nacional de la Fundación CODESPA en Filipinas.

Lo que hace que este proyecto sea particularmente significativo es que no solo se transforman las vidas de los cultivadores de algas a nivel individual, sino que, además, mejoran los ingresos familiares, se fortalecen las organizaciones comunitarias, las familias alcanzan mayor estabilidad, aumentan las oportunidades para sus hijos y las comunidades costeras se vuelven más resilientes.

“Más allá de la producción de algas, el proyecto está ayudando a generar confianza, esperanza y una visión compartida para un futuro más sostenible”, agrega Gemma.

De residuos a biofertilizantes

La iniciativa también incorpora un componente innovador para generar ingresos adicionales para las familias productoras. Durante el proceso de secado de las algas se generan líquidos ricos en compuestos bioactivos que pueden aprovecharse para la producción de biofertilizantes.

Por cada 7 kilogramos de algas frescas, los productores obtienen aproximadamente 1 kilogramo de algas secas, que puede venderse por alrededor de 1 euro. Durante su procesamiento, esa misma cantidad de algas también genera hasta 3,5 litros de bioestimulante, con un valor de mercado de hasta 5,60 euros.

CODESPA ayuda a los productores de algas a transformar este recurso en una nueva fuente de ingresos. Mediante formación y asistencia técnica, las comunidades aprenden a recolectar y almacenar los líquidos generados durante el secado de las algas, que posteriormente se utilizan para producir biofertilizantes. Además, reciben capacitación para participar en las primeras etapas del proceso de producción.

Para Jimmy Acedilla, productor de algas de Sitio Maowa, en el barangay Aquino de Hinatuan, los biofertilizantes han abierto nuevas oportunidades económicas para su familia.

“Los ingresos que obtenemos del extracto de algas y los biofertilizantes han aumentado entre un 50% y un 90%, e incluso en ocasiones han llegado al 100%”, explica Acedilla. “Ahora podemos cubrir las necesidades de nuestro hogar y también ayudar a nuestros hermanos a enviar a sus hijos a la escuela”.

Arelen Samontina, otra productora de la zona, explica que estos ingresos adicionales han permitido a su familia comprar nuevas embarcaciones para la siembra, la cosecha y el transporte de algas, además de renovar su vivienda y adquirir un secador solar.

“También doy gracias a Dios por haber hecho de CODESPA un instrumento para ayudarnos a innovar con los biofertilizantes a base de algas, ampliar nuestros medios de vida y cubrir nuestras necesidades diarias”.

Construyendo sobre resultados previos

Este proyecto constituye la segunda fase de una iniciativa ya implementada por CODESPA. En la primera fase, CODESPA conectó a productores de algas de Surigao del Sur con una empresa internacional de procesamiento de algas, facilitando acuerdos comerciales y la transferencia de conocimientos y tecnología. Según una evaluación externa, la iniciativa permitió aumentar la producción cerca de un 100%, vender las algas a precios entre dos y tres veces superiores y mejorar las condiciones de pago para los agricultores.

La nueva fase del proyecto busca ampliar el impacto de la primera iniciativa a más comunidades productoras de Surigao del Sur y Surigao del Norte. También incorpora varias de las recomendaciones formuladas en la evaluación externa, entre ellas la diversificación de mercados para los productores de algas.

La iniciativa mantiene su objetivo de aumentar los beneficios que obtienen los productores de algas. Para Caudillo, el proyecto ha supuesto un cambio importante para su negocio y sus medios de vida.

“Estamos muy agradecidos a CODESPA, a Bayer Foundation, a la administración local y a nuestro alcalde por sus esfuerzos para apoyarnos a través de este proyecto de medios de vida.”

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